


| Noviembre - Diciembre 97 | Año_3_ Num. 13 |
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Los expertos en la materia señalaban que en el siglo XIII San Francisco de Asís, previa autorización del papa Honorio III, fue el primero en impulsar la añeja "tradición de representar -en vivo- el nacimiento de Cristo". Esa primera escena tuvo lugar en el convento de Monte Colombo en la ciudad de Greccio, en el año de 1223. A la par de esas representaciones en vivo surgieron las representaciones con base en figuras de madera -principalmente de madera estofada-, muchas de ellas excepcionales "por estar provistas de articulaciones pues tenían la cabeza -y en ocasiones también el busto y las extremidades- sujeta a un torso de alambre, lo que le permitía cambiarlas de postura, y con ello actitud, y facilitaba también el manejo del vestuario. Muy pronto la costumbre de los nacimientos se extendió por toda Europa. Así surgieron los talleres donde se elaboraban las figuras, siendo las más famosas las de Nápoles y muy pronto las piezas de madera fueron sustituídas, en algunos casos, por la de otros materiales como terracota y cera, "este último material se presta para imprimir detalles más finos en el modelado". El conjunto de imágenes en torno al nacimiento de Cristo tomó el nombre de "Belén", consistente únicamente en las figuras de San José, la Virgen, el niño y un Angel, lo que los diferencía de las escenografías que incluyen, ademas del misterio, pasajes bíblicos que constituyen los famosos nacimientos. Se tiene conocimiento de que en España, los nacimientos se comenzaron a montar desde el siglo XVI. A la Nueva España, el cristianismo le impuso el calendario liturgico, lo cual implica todas sus festividades entre las que destaca la Navidad, la Semana Santa, el Corpus Christi y Todos los Santos. Se asegura que fueron los religiosos franciscanos quienes representaron por primera vez el nacimiento en estas tierras hacia el año de 1530, sólo que "la práctica de poner el nacimiento -en México- no arraigó sino hasta el siglo XVIII, cuando artistas famosos confeccionaban las figuras de diversos materiales, entre los cuales aparece la cera".
En Michoacán por ejemplo se trabajaron figuras -antropomorfas como zoomorfas- de cera de abeja. Al respecto señala el también especialista en arte popular y literato moreliano Porfirio Martínez Peñaloza: "Un aspecto muy popular, que bien puede estimarse como extinguido, es el uso de cera de abejas para las figuras del nacimiento... Centro importante de esta producción fueron la ciudad de México, desde luego; Pátzcuaro, Morelia, Puebla y Salamanca. Con el tiempo se fueron reduciendo....Urge mucho rescatar la ceriescultura". Acerca de la producción de nacimientos de el siglo XVIII, la señora Ruth Lechuga dice que: "Eran de cera o madera; con frecuencia se hacían medias tallas, es decir que sólo se esculpían cara y extremdiades: las imagenes se vestían con ropa de ricas telas, cosidas y bordadas por monjas o señras y jovencitas de la casa. También las había de marfil, importadas en el Galeón de Manila, o de barro estofado en oro procedentes de Guatemala". "En nuestros días, las figuras son generalmente de barro (principalmente de Tlaquepaque, Jalisco), o de madera tallada, mas también las hay de cera exquisitamente esculpidas, procedentes de Salamaca, Guanajuato y de Jacona, Michoacán; otras representación de cera son hechas en moldes, principalmente en Guanajuato y Puebla". Son dignas de mencionarse las de hoja de maíz y las que se elaboran en Tzintzuntzan de paja de trigo (panicua) y tule (chuspeta).
Son imprescindibles las"piedritas y arena pegadas (que) simulan roca y veredas. De los cerros suele bajar un río, hecho con papel lustre plateado, que desemboca en un lago simulado con un espejo, en donde habitan garzas, patos y peces. Además de los clásicos buey y burro al lado del pesebre, se encuentra una rica fauna compuesta por borregos, guajolotes, gallos y gallinas, reses, caballos, chivos y perros, al igual que una variedad de pájaros multicolores entre los árboles. La flora suele ser tan variada como incongruente: junto a los magueyes y nopales hay palmeras, pinos, helechos, árboles frutales y flores de toda clase. Tanto las plantas de clima tropical como las del desierto están cubiertas por copos de nieve simulados... Las casitas están distribuidas en el paisaje y en el centro se encuentra el portal, en cuyo interior se ubica el pesebre". En Michoacán las figuras de cera han tenido su renacimiento. En Morelia las han venido trabajando desde hace treinta años los señores María Teresa Padilla Ruíz y Marú Teresa y Pablo Villanueva Murillo. Mientras que en Zamora son elaboradas en un convento de monjas. En Morelia, por ejemplo, nuestros padres y abuelos recuerdan que previo a la temporada navideña, los portales que se ubican al sur de la plaza de armas se llenaban de puestos efímeros en donde se vendían, además de coloridas piñatas y fruta, las tradicionales figuras de cera para los nacimientos. En la década de los setenta, por desgracia, las autoridades municipales decidieron cambiar a los vendedores de sitio, lo cual llevó a la pérdida de una tradición que muy posiblemente tuvo su origen durante la colonia. Son también de gran valor las figuras de trapo que ejecutan los artesanos de Michoacán.En Uruapan, la señorita María Morales Naranjo y en la comunidad de San Lorenzo, cercana a Uruapan, la señora Cecilia Victoriano. Las figuras de trapo constituyen verdaderas muestra de la etnia tarasca; de los grupos de la Sierra y la Zona Lacustre, principalmente. Sus trajes son ejemplo de los que usan todavía en danzas y fiestas patronales. Además los personajes representan un gremio o el quehacer de un pueblo. Así, por ejemplo podemos encontrar las danzas de los viejitos, de los moros, de los negros, de los curpites, entre otras; al vendedor de ollas, de carbón, de leña o de pescado; a la mujer que ofrece tamales, atole o la vendedora de ollas de los distintos pueblos que las producen.
Los señores María Teresa y Pablo Villanueva Murillo poseen un gran nacimiento de figuras de cera que constituyen pasajes indígenas michoacanos -rancheros-; la señora María Teresa Padilla Ruiz conserva otro de personajes bíblicos. En cuanto a los de figuras de trapo, el señor Arturo Lares Gallaga reunió un excelente nacimiento, el cual año con año montaba en el patio de su casa en Morelia. En Uruapan, el ingeniero Roberto Rico Cano adquirió un gran número de piezas ejecutadas por las manos artistas de la señorita María Morales Naranjo. En Morelia, Marina Rico Cano conserva varias piezas de la misma artesana de Uruapan. El Museo del Estado posee entre sus colecciones un magnífico nacimiento, cuyas figuras han sido elaboradas por la artesana Cecilia Victoriana, constituido por medio centenar de piezas.
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