


| Julio - Agosto 98 | Año_3_ Num. 17 |
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I. DE LA MÚSICA ANTIGUA (4) El Renacimiento fue un movimiento cultural occidental que se inició a fines del siglo XIV en el norte de Italia y que se difundió, en no más de dos siglos a toda la Europa occidental y sus colonias americanas. Rompió la clausura intelectual que había impuesto la Iglesia Católica durante más de mil años y volvió a los principios del conocimiento de los antiguos griegos: el dudar de todo y el preguntarse el " por qué?" de las cosas y de los hechos. Y cambió el mundo; la filosofía, las artes, la ciencia y el comercio renacieron con ímpetu tal que la ciencia y el arte occidentales postrrenacentistas constituyen el fenómeno social más maravilloso que ha generado la humanidad. El final de la Edad Media y el Renacimiento hicieron a la música la enorme aportación de la polifonía, es decir, superponer varias voces, a partir de dos. Esas voces pueden ser la misma melodía, pero en diferente tiempo o diferentes melodías. Son voces simultáneas pero no unísonas. El Renacimiento recobró para Italia la hegemonía en la innovación artística. Con las riquezas de que se hizo en el norte, creó las dos formas musicales más importantes de ese momento: El motete para la música religiosa y el madrigal para la profana. Ambas formas tienen polifonía de melodías incompletas, riqueza armónica y un ritmo no muy vigoroso. Sus campeones son Palestrina y Monteverdi, con quienes, alrededor del 1600, culminó la música del Renacimiento italiano.
Decíamos que el Renacimiento fue un fenómeno social y cultural que abarcó todos los países del Occidente europeo y sus colonia, aunque se dio a diferentes tiempos en diferentes lugares, pero siempre manteniendo los mismo principios del enriquecimiento a base de la polifonía, es decir, la presencia de varias voces, instrumentales o vocales, simultáneas. Esto llegó a ser excesivo y representó el fin de la música renacentista, pero de esto hablaremos en otra ocasión. La música instrumental del Renacimiento era menos compleja que la vocal, pero era fundamentalmente polifónica y aprovechaban la riqueza instrumental más en hacer varias voces que en un enriquecimiento de la armonía, aunque este también existe.
El descubrimiento y la colonización de América ocurrió en el Renacimiento español, casi un siglo después del Renacimiento en el norte italiano, y ese sentimiento de renovación cultural fue trasladado a América y en particular a su gran capital, la Nueva España. Fueron tantos los músicos y compositores españoles y portugueses que llegaron al Nuevo Mundo, que tuvieron que ser distribuidos hasta en las poblaciones más pequeñas, convirtiendo a México en un heredero directo de la música renacentista europea. Las principales ciudades coloniales como México, Puebla, Oaxaca, Valladolid (nuestra Morelia de hoy) y Guadalajara, pronto rivalizaron en actividad y calidad musical con las mejores de España. La Ciudad de México era más grande que Madrid y los artistas, europeos, indígenas ilustrados, criollos y mestizos, enriquecían sus fuentes con las aportaciones del arte y del sentir indígena. La Chacona es una danza mexicana, producto de ese mestizaje cultural, que se exportó en el mismo siglo XVI a Europa y fue muy popular entre aquellos músicos en todo el período barroco.
Hasta aquí la entrega de hoy. Creo que el espacio para la música renacentista fue muy escaso, pero ya es tiempo de terminar con la música antigua y en el próximo número abordaremos la música barroca.
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