Maruata es un conjunto de playas que tal vez sean las más bellas de la costa michoacana; cuenta con una magnífica pista de aterrizaje de 1200 mts de largo por 30 de ancho. A su lado se encuentra la comunidad indígena del mismo nombre. En esta bahía desemboca el arroyo de Coire, cuya planicie fluvial alimenta una tupida vegetación palmar.
Frente a sus tibias arenas, en la parte oeste, surge rompiendo el mar un promontorio acantilado de figura caprichosa, con varias puntas, entre las que destaca la roca de Piedra Blanca, que se puede apreciar desde la distancia. Enseguida hay una ensenada con tres grandes escotaduras, o caletas y una playa; en la primera desemboca un arroyo. Después, se recortan varios promontorios montañosos continentales, de los que cuatro penetran en la suavidad del mar. En los acantilados se observan unas cavernas y, a manera de eternos vigías marinos, numerosas puntas y rocas a flor de agua. La última bahía tiene una playa mayor que las otras. Más adelante se encuentra el caserío de Colola, con su río. Su ribera traza una línea recta, con playas de arenas amarillentas, de casi seis kilómetros de longitud.
Frente a una planicie de aproximadamente un kilómetro de largo, seiscientos metros al oeste de Colola, hay otra laguna. Los arroyos Escobillero y Chipana desaguan en esta laguna-playa, al fin de la cual aparece otra más y la desembocadura del río Motín del Oro, que forma delta y barra. Avanzando por este litoral se llega a Punta San Telmo o Faro de Bucerías.